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Los Efectos de la Lluvia Ácida – Revestimientos de Automóviles

Imagen - el conducir de coches en la carretera.A lo largo de los últimos veinte años se han publicado numerosos informes sobre el deterioro ocasionado en las pinturas y otros revestimientos de automóviles. El daño mencionado ocurre por lo general en las superficies horizontales, y aparecen como áreas de forma irregular, marcadas permanentemente. El daño puede detectarse más claramente a la luz de lámparas fluorescentes y observarse más fácilmente en los vehículos de color oscuro, y parece ocurrir después de la evaporación de una gota de humedad. Además, algunas pruebas parecen indicar que dicho daño es producido con mayor frecuencia en los vehículos recién pintados. Dicho daño es, por lo general, permanente y una vez que ha ocurrido no queda más remedio que volver a pintar.

La opinión general en la industria automotriz es que dicho deterioro es el resultado de alguna forma de precipitación ambiental. La “precipitación ambiental”, expresión muy usada en las industrias automotriz y de revestimientos y pinturas, se refiere al deterioro producido por la contaminación del aire (por ejemplo, la lluvia ácida), los insectos en descomposición, el excremento de los pájaros, el polen y la savia de los árboles. Los resultados obtenidos en experimentos de laboratorio y por lo menos un estudio práctico han demostrado que la lluvia ácida puede producir marcas en los revestimientos de los automóviles. Además, los análisis químicos realizados en las partes dañadas de algunos paneles puestos a prueba indicaron niveles elevados de sulfato, lo cual es indicio de lluvia ácida.

El término popular “lluvia ácida” abarca la sedimentación tanto húmeda como seca de contaminantes ácidos que pueden producir el deterioro de las superficies de los materiales, incluidos los acabados de los automóviles. Estos contaminantes, que escapan a la atmósfera al quemarse carbón y otros combustibles fósiles, reaccionan con el vapor de agua y los oxidantes de la atmósfera y se transforman químicamente en ácidos sulfúrico y nítrico. Los compuestos ácidos se precipitan entonces a tierra en forma de lluvia, nieve o niebla, o pueden unirse a partículas secas y caer en forma de sedimentación seca. Todas las formas de lluvia ácida, incluida la sedimentación seca, especialmente cuando ésta última se mezcla con rocío o lluvia, pueden dañar los revestimientos de los automóviles. Ha sido difícil, sin embargo, cuantificar la contribución específica de la lluvia ácida en el deterioro del acabado de pintura en relación con el daño producido por otras formas de caída ambiental, por la aplicación incorrecta de la pintura o por formulaciones deficientes de la misma. Según los expertos en revestimientos, los especialistas capacitados pueden diferenciar entre las diferentes formas de daño producido, pero la mejor manera de determinar la causa del daño inducido químicamente consiste en llevar a cabo un análisis químico detallado del área dañada.

Debido a que la evaporación de la humedad ácida parece ser un elemento clave del daño, cualquier medida que se tome para evitar que ocurra en vehículos recién pintados puede mitigar el problema. Estas medidas incluyen lavar el vehículo con frecuencia y secarlo a mano, cubrirlo cuando haya precipitación, y usar una de las capas protectoras que se hallan a la venta y que según la publicidad protegen el acabado original del vehículo. No se cuenta, sin embargo, con suficientes datos sobre la eficacia de tales protecciones.

Los fabricantes de automóviles y de pinturas y otros revestimientos están muy conscientes de este daño potencial y están tratando por todos los medios de formular revestimientos más resistentes a la precipitación ambiental, incluida la lluvia ácida. La magnitud del problema no es universal –no afecta a todos los revestimientos ni a todos los vehículos, incluso en zonas geográficas que se sabe que son receptoras de lluvia ácida– lo cual sugiere que sí existe la tecnología para proteger contra ese daño. Hasta que no se ponga en uso una tecnología tal que brinde protección a todos los vehículos, o mientras no se reduzca a un nivel adecuado la sedimentación ácida, lavar y secar frecuentemente el vehículo y cubrirlo parecen ser los mejores métodos para aquellos consumidores que desean reducir al máximo el daño causado por la lluvia ácida.


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